Hola!

Siempre fui joyera. Desde que salí del colegio supe que crear con mis manos era mi manera de estar en el mundo.

Hace cuatro años también me convertí en madre. Y eso lo cambió todo.

La colección que ves aquí nació en otra etapa de mi vida: hacía kilómetros caminando sola por la montaña, el mundo abriéndose frente a mis ojos, la emoción constante por lo natural, el silencio, la contemplación. Fue un tiempo precioso y esas piezas guardan esa energía.

Hoy sigo amando la naturaleza — sigue siendo mi refugio — pero la vida se transforma cuando llega un hijo. Sin red de apoyo, con mi familia y amigas en otro país, hubo un momento en que me fue imposible trabajar como quería. No fue falta de ideas. Fue falta de estructura, tiempo y espacio.

Ahora estoy en otro lugar. Más lúcida. Más consciente. Más ambiciosa.

Mi mente funciona diferente — y ya no intento que funcione “como debería”. Esa diferencia empieza a reflejarse en mis nuevas piezas: joyas que no solo se miran, sino que acompañan. Que sostienen. Que regulan. Que conectan.

Por eso esta colección necesita cerrarse. No como un final triste, sino como un acto de honestidad. Para darle espacio a lo que viene.

Estoy volviendo.
Y lo que viene tiene más intención que nunca.